Encontré un vacío que tenía dos abrazos que atenazan.Un camino que sin sendero te guía hasta lo perdido.

Encontré sin querer una mentira que camina entre los hombres como igual. Que revela las estrellas y te dice ¡bienvenido a  tu hogar!  Te sienta a su lado, te da de comer y sientes el frío pan del ayer.

¡Ya no más! puedes gritar, mas el silencio de la soledad no escucha y la mentira te acurruca. Vuelves a la cama, vuelves a dormir con llanto en tu mirada, con sueños que no calman ni un instante tu mente amurallada.

Despiertas… y aunque a tu lado tienes el cielo prometido el miedo a la mentira te detiene. Y dudas de lo real. Ese es el verdadero triunfo de la sed…

Buscar donde no brota, querer donde no hay, confundir agua con vinagre y olvidar el arroyo fresco y vivo que fluye a tu lado… que te espera y te perdona la insensatez.

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