He aquí expresiones y recursos que no debemos usar cuando hablamos
sobre creacionismo, a no ser que seamos creacionistas:

1.- Hablar constantemente de Darwin para referirnos a la evolución.
Como si no hubiera llovido nada en en panorama científico desde su muerte hace siglo y cuarto. Como si la evolución se redujera a lo que se le ocurrió a este buen señor en el año de Maricastaña, cuando viajaba en un barco. Como si sus teorías permanecieran hoy en día intactas, al margen del enorme progreso de la biología.

2.- Decir “teoría de la evolución” cuando queremos decir “hecho de la evolución”. Y viceversa. Son cosas totalmente distintas: las teorías explican los hechos; los hechos no explican nada, simplemente existen.

3.- Decir “ideas” cuando nos referimos a las teorías científicas (que son mucho más que meras ideas).

4.- Decir “convicción” o “creencia” cuando nos referimos a una teoría científica. De nuevo: las teorías son mucho más que creencias. Y, por otra parte, en las teorías no se cree. Puedes trabajar científicamente con una teoría (tanto para afianzarla como para refutarla) sin que te parezca convincente.

5.- Decir “darwinismo” o “neodarwinismo” cuando nos referimos a la teoría de la evolución vigente hoy en día. Síntesis Evolutiva Moderna, o Teoría Sintética de la Evolución, es el nombre que merece la que es la base unificadora de toda la biología actual. El sufijo -ismo hace pensar en una corriente filosófica o en una postura ideológica, más que en ciencia.

6.- Decir “teoría del creacionismo”. El creacionismo no es ni tiene ninguna teoría; Es más, pretende que retrocedamos a una etapa de la historia en la que las teorías científicas no existían y los fenómenos naturales se explicaban mediante intervenciones divinas.

7.- Decir “teoría del diseño inteligente”. Véase justo aquí arriba; es lo mismo.
8.- Plantear el conflicto como “evolucionismo versus creacionismo”. Como si en lugar de tener por un lado ciencia y por otro anticiencia, tuviéramos dos movimientos ideológicos de signo opuesto.

9.- Abundar en lo anterior hablando de “evolucionistas” o incluso “darwinistas” para referirnos a los biólogos evolutivos o a cualquier otro científico que investiga profesionalmente la evolución.

10.- Mezclar evolución y abiogénesis (origen de la vida). La evolución es el cambio en los seres vivos, no la formación del primer ser vivo. La teoría evolutiva no se ocupa del origen de la vida. La abiogénesis es un problema que aún no está resuelto científicamente, pero la evolución sí lo está.

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