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Calidad municipal
Estas semanas han sido de perlas municipales. Como escuché por ahí “si cobras por esto, es mejor que devuelvas el dinero”.
Hoy fue un día bastante peculiar. Eran casi las 2 de la tarde y media, ya la mayoría de los alumnos se habían retirado a sus casas y sólo estábamos los profesores conversando acerca de las notas de los alumnos.
Cuando se escuchó que golpeaban la puerta del colegio violentamente. Pensábamos que se trataba de un padre de familia molesto por esperar tanto, por que algunas de las alumnas de secundaria se habían quedado castigadas. Pero nadie se imaginaría lo que sucedería luego.
Un alumno que se retiraba abre la puerta y 10 personas con chalecos de la municipalidad de San Juan de Miraflores hacen su ingreso sin permiso alguno. Alegan un embargo por deudas de arbitrios. Se les indica que no hay quien pueda atenderlos y se les invita a retirarse, ignoran las palabras de uno de los profesores y suben al segundo piso y comienzan a mirar en las aulas.
Un detalle, el colegio es también el hogar de la familia dueña del mismo por lo tanto cuando estos “municipales” comienzan a ingresar a habitaciones personales es cuando el director aparece y les pide que se retiren, pues no tienen permiso para ingresar, además que no contar con alguna escolta policial que procure el orden y la seguridad de todos.
Ante esta indicación, prepotentemente, uno de los individuos afirma ser policía y contar con todos los documentos que avalan sus actos. El director se indigna ante las mentiras dichas con tal descaro por lo que empuja a una de las personas, en un intento para sacarlos de su casa.
Esta acción es aprovechada por los representantes municipales para agredir físicamente al director, lo que despierta la indignación del resto de profesores. ¡Ahí se armó la gorda! Golpes y empujones por doquier. Sin consideración de edad ni sexo, pues los 10 “matones” (no puedo calificar de otra manera a personas que utilizando su aspecto agresivo y lenguaje procaz buscan intimidar a otros para conseguir algún fin oscuro) arremetieron contra todo lo que se movía.
Uno de ellos, el autonombrado policía, se sacó el cinturón del pantalón en un intento de agredir a uno de los profesores, la secretaria logró arrebatarle el cinturón no sin recibir un buen empujón que la dejó en el piso golpeada peligrosamente en la nuca.
La situación se salió por completo de control, trataba de controlar a la mayor cantidad de personas pero era imposible. La violencia en estado puro, la agresión por agresión. Se olvidaron los cargos, las razones, la humanidad. Era un campo de lucha en donde el otro era la representación del enemigo inhumano al cual destruir para alcanzar la justicia.
Un policía (real) ingresó y con su investidura, más que sus palabras, logró calmar la situación. Los invasores eran retirados, no sin antes romper una mesa y tirar todo lo que se encontraban a su paso.
Imagino que la frustración de no lograr su cometido, y más bien terminar golpeados fue lo que motivó sus salvajes reacciones. Como patear la puerta cuando intentábamos cerrarla, con lo que casi golpean a la secretaria y a una alumna que recién podía salir de la terrible escena.
Al margen de si las condiciones para el embargo eran ciertas o reales, la acción irresponsable (y según yo, ilegal) de la municipalidad deja mucho que desear. Invita a suspicacias sobre las intenciones en este tipo de accionar municipal. Legal en el papel, mas aprovechado para que delincuencillos “hagan su agosto”.
Nota aparte merece un comentario que me hizo uno de los profesores luego de que todo acabara y ya nos encontráramos en la comisaría del sector haciendo la denuncia respectiva.
Pero Lara, si ya estábamos en la pelea, ¿por qué no repartiste algunos golpes?”
Creo que la violencia es injustificable en cualquier situación, en este caso lo importante no era “ganar” la pelea. Para mí, lo importante era evitar que las personas ahí salieran lastimadas; tanto unas por las otras, como por sus mismas acciones.
Alguna vez un profesor me dijo que:
cuando una situación es idiota, tiende a idiotizar a quienes participen de ella”.
Creo que este es un gran ejemplo de ello. Hoy no eran necesarios más idiotas involucrados, hoy era necesario hablar con la razón.
Sólo que es tan difícil pensar cuando tienes a un mono adelante.
