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Suelo decir que hago lo que quiero, pero no es así. Pues sólo me muevo cuando la vida se mueve en mí, y la mano del que habita en mi inicio aplaude al ritmo de batientes alas de abejorro del bosque.
Mi voz no fue tocada con el don del canto, con ritmos ni candencias especiales. Pero puedo cantar y canto cuando sueño que soy aire que se respira con alegría. Canto mucho y mal, es mi voz como la arena de un desierto púrpura. Demasiado intenso, demasiada arena, demasiada voz.
Mi cuerpo tiene alma, y mi alma se mueve con el alma de mi cuerpo al unísono y bailo. Este baile es hermoso cuando recuerdo a mis hijos nadando en el mar de mis ilusiones. Los pasos son poderosos y se alimentan de las miradas curiosas, de los alientos reservados.
Soy libre y soy esclavo. Hago lo que quiero, pero sólo cuando quiero lo que hago.
Mis pasiones son curiosas y se adentran en lo desconocido, en lo mortal. Y si lleno de arrogancia las dejará seguir en su búsqueda infantil hasta perderse, sólo por ejercicio pleno de mi libertad ¿qué pasaría entonces?
Sucedería que mis pequeñas aventureras se alejarían tanto de mi camino de vida que tendría que ir por ellas. Y también yo dejaría de avanzar. Y mi camino se llenaría de maleza y desaparecería entre lo inconmensurable del tiempo.
Hago lo que quiero, pero sé lo que quiero. Cuando olvide mi razón de vivir será el momento de liberar a mis pasiones y vivir esclavo a ellas, en lo mundano y dejando que la hierba devore mi destino.
Un gran artículo de opinión encontrado ya hace mucho tiempo en El destino de Iscariote y recién compartido por este medio para ustedes. Espero que lo disfruten, y si no, por lo menos que sean tolerantes.
Dice Savater que tolerancia es «que a uno le guste que haya cosas en la sociedad que no le gusten», y dice bien. De nada sirve ser tolerante con las cosas que a uno le agradan: el reto es ser capaz de respetar a quien realiza actos y tiene ideas que no sólo nos parecen equivocadas, sino que nunca los haríamos o pensaríamos. Es el caso de la orientación sexual o los ideales políticos, que conllevan actitudes distintas y respetables siempre que no entren en conflicto con los derechos de los demás.
Esa coletilla, la del respeto a los derechos de los demás, suele ser omitida cuando se habla de respeto religioso. Partiendo de la base de que la etiqueta «ateo» no define, cabe destacar que los descreídos también cuentan con derechos en materia de libertad religiosa. No creer en dios es de hecho una postura religiosa y por tanto amparada en dicho derecho, y eso es algo que los creyentes suelen obviar en sus manifestaciones religiosas. Nunca en la Historia se ha visto a un creyente pararse a pensar si con sus exhibiciones y ostentaciones de fe ofende a quien no cree. Cuando intentan presionar en aspectos científico-médicos (eutanasia, células madre) no se dan cuenta de que ofenden a quien no comparte sus mitos. El Estado, al decidir proteger y apoyar activamente las distintas confesiones, deja de ser el garante de la libertad religiosa de todos y toma partido por todas las opciones menos por una: la de los que no tienen religión por propia elección. Las religiones deben ser defendidas por sus miembros, y el Estado debe tolerarlas y respetarlas, pero no protegerlas. Citando de nuevo a Savater, «hay derecho a la diversidad, pero no diversidad de derechos», aunque en la práctica no sea así: la crítica zafia y grosera de símbolos religiosos no sólo debe ser amparada por la libertad de expresión, sino por la religiosa. La mofa de la religión es una postura religiosa, y paradójicamente debería, en ese marco de errónea protección, ser potenciada.
Hay ideas que no son respetables. Uno puede tener un interés poético-filosófico en intentar entender cómo llegó a pensar el Marqués de Sade, pero nunca lo pondría a impartir educación sexual en la secundaria. Del mismo modo, las morales religiosas son útiles porque nos cuentan cómo ha evolucionado nuestra convivencia, pero no pueden marcar con sus patrones dogmáticos las relaciones sociales de los seres humanos del presente. De hecho, precisamente en aras de ejercer esa libertad religiosa, los ateos reclamamos de la religión que acepte su carácter eminentemente poético. «Las religiones son poesías tomadas en serio»: «no hay nada en el mundo que la religión no pueda explicar, y por eso la religión es falsa». En la medida en que sea aceptado el componente poético de la religión y no se trate de trasvasar el dogma a la política o la ciencia, es posible convivir y por tanto respetar esa religión, ya que se habrá asegurado la falta de conflicto con el derecho ajeno.
Esa aceptación, y su falta, es la que configura el escenario mundial en la actualidad. Contrariamente a lo que se repite, no estamos ante un choque de civilizaciones ni necesitamos una alianza de las mismas, porque sólo existe una civilización. Tal palabra simplemente designa al conjunto de soluciones que los humanos dan a sus problemas, y en el planeta ya globalizado es evidente que esas soluciones son también globales. Existe un choque cultural y/o religioso, pero ni la cultura ni mucho menos la religión definen una civilización. El conflicto que vivimos no es, por tanto, sino un cara a cara entre democracia y teocracia, entre una visión de las relaciones humanas basada en la libre elección y otra basada en la sumisión a principios inmutables. Su causa está ya indicada: la religión ocupando lugares que no le deben corresponder. Es difícil formular su solución real, pero tras haber purgado nuestra cultura de absolutismos tenemos derecho moral a purgar otras.
Hace unos días escribí una pequeña entrada en donde reflexionaba acerca de los problemas y carencias de la realidad educativa desde mi punto de vista, claro está.
Y curiosamente hoy lei en lalengua.info una muy razonada entrada en donde concluía con la idea de que la culpa del fracaso escolar es de los padres…
Puede pensarse que un problema tan grave exige una explicación compleja, pero yo creo que no. Hay miles de cosas que uno puede cambiar, y que están en boca de todos: que se exige muy poco a los alumnos, que no se respeta a los profesores, que es una locura obligar a los chicos a estar estudiando hasta los dieciséis años, que es una locura aún mayor que pasen de curso automáticamente, aunque suspendan todas, etc. Puedo estar de acuerdo con todos estos factores —de hecho, lo estoy—, pero creo que la verdadera explicación al problema de la educación es una y solo una.
La culpa es de los padres. Tranquilo, si eres padre, no te estoy llamando irresponsable, ni te estoy llamando nada. Los padres a veces se ven empujados a actuar como lo hacen, y analizaremos el problema más adelante. Pero la culpa es de ellos.
El texto es extenso pero vale la pena leerlo completo. Yo debo confesar que estoy plenamente de acuerdo con las ideas expuestas por Elías (disculpa el tuteo) con respecto a la labor (o falta de ella) de los padres en la formación de sus hijos.
Haciendo un paralelo, vemos a muchas personas que por ignorancia o estupidez terminan siendo padres sin desearlo, para los cuales esos hijos representan una suerte de ancla o castigo por el error cometido. Es esta clase de padres los que se desentienden de la formación de sus hijos y claro, esperan que sea la escuela (o el profesor) quien forme y dé disciplina al pequeño.
Porque, qué clase de ejemplo de disciplina puede dar un padre o madre que tuvo al hijo por error, que no aprovechó sus años en la escuela, que no tiene interés en mejorar cada día por proveer lo mejor a su familia. Es más fácil culpar al profesor o a la escuela… peor aún si esta es privada, pues consideraran como una obligación nuestra por su dinero.
No es posible que los niños de ahora no entiendan algo tan sencillo como que si no estudia, pues fracasará en su vida. Y peor aún que haya padres a los que no les importe que sus hijos piensen eso. No debería ser posible que suceda esto… pero cada vez es más común y eso no sólo es lamentable…
… es preocupante.
Estupenda entrada de este blog donde ante el debate despertado por los buses ateos se plantea cómo serían otros “buses” con mensaje ideológico. Disfrutenlo, pero recuerden, dios no existe, sólo sean buenos por el hecho de serlos.
Bus, autobus, colectivo, transporte público, o guatever. Bueno, para el que no sepa de qué va el tema del bus ateo, pueden informarse en la que parece ser su página oficial. En resumen, una organización de ateos pagó para que en algunos autobuses urbanos de diferentes ciudades en España, Inglaterra y EEUU, aparezca un lindo cartel que dice:
“Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida“.
(Me desvío un segundo para aclarar que, a mi entender, ese humilde “probablemente” que le pusieron, convierte al bus ateo en un bus agnóstico, realmente. Un bus ateo hubiera dicho “Dios no existe, deja de molestarme maldito ignorante”)
Después de un tiempo, apareció la respuesta, de una secta cristiana, que vio su oportunidad, tomó la bandera de todos los cristianos del mundo y dijo, haciendo alarde de originalidad: “Dios si existe disfruta la vida en Cristo”.
Esto me llevó a imaginar qué dirían los buses de otras religiones, sectas y tendencias filosóficas si todos empezaran a sacar sus carteles-respuesta. Esto es lo que se me ocurrió hasta ahora:
Bus Agnóstico: de un lado diría: “Probablemente no existe ningún dios. Deja de perder el tiempo pensando en eso” y del otro lado: “Probablemente si existe algún dios. De todas formas, deja de perder el tiempo”
Bus Evangelista: “Dios existe, pero no le hagas caso a su Iglesia principal, que la inventó el Demonio, que también existe, escúchanos a nosotros. PD: las madres vírgenes no existen”
Bus de los Testigos de Jehová: “Hola, ¿Sabía usted que Dios existe y tiene nombre, pero no apellido, como Cher o Madonna?”
Bus Mormón: “Dios existe y destruirá la Tierra en 1884, o en 1891, es decir en 1904, en 2000, en 2008, bueno en 2012 seguro.” Y el bus tendría filas de 4 asientos, uno para el hombre y los otros para sus 3 esposas.
Bus Católico: “Dios existe y vive en palacios llenos de oro, o dentro de la gente pobre. Este bus sólo lleva hasta el palacio de oro”. (es que casi nadie tomaba los que llevan hasta la gente pobre, y cortaron el recorrido)
Bus Islámico: “No hay más dios que Alá; y Mahoma es su auténtico profeta. Si no eres mujer, o gay, o infiel, o extranjero, o yankee, entonces disfruta la vida.”
Bus Yihadista: diría “Tic Tac Tic Tac Tic Tac Tic Tac” y no tendría recorrido, estaría estacionado frente a alguna embajada.
Bus Budista: “Debes dejar de sufrir. ‘Despierta’ y disfruta del camino al Nirvana“
Bus Judío: “Dios existe. Preocúpate y sufre. PD: la franja de Gaza no existe.”
Bus Pastafari: “El FSM existe. Disfruta viviendo en su salsa. RAMEN”
Bus Creacionista: “Los humanos, los animales y las plantas existen porque Dios existe y los diseñó. Lo demás, son sólo teorías“
Bus TeleEvangelista: “Vocé tem que mandá mais dinerhiño pa que Deus exista”
Bus Adventista: “Dios existe pero está muy ocupado y sólo puede visitarnos los Sábados“
Bus Hindú: “Brahman existe. De Brahmā, Vishnú y Shivá no estamos seguros y todavía no nos pusimos de acuerdo. thank you, come again“
Bus Protestante: “Dios existe porque lo dice la Biblia. Todo lo demás no existe, se lo inventó el Papa, que no existe, pero si existiera, y dijera algo, estaríamos en desacuerdo.”
Bus de las Minorías: “Dios existe, y es negra.” (este me lo inventé)
Bus Moon: “Dios existe y quiere que te cases conmigo.”
Bus Maradoniano: “Diego Armando Maradona existe. Disfrutá el partido, chabón. PD: Pelé debutó con un pibe”
Bus Panteísta: “El universo existe.”
Bus Cínico: “see, Dios existe, lo que tú digas.”
Bus Apático: “meh!”
Bus Hedonista: “Disfruta la vida.”
Bus Empirico: “Este autobus existe.”
Bus Estoico: “Este bus no debería existir. Mejor disfruta de una caminata.”
Bus Espiriritista: “Dios existe, me lo confirmó mi madre muerta. Disfruta la vida después de la muerte.”
Bus Politeísta: “La mayoría de los Dioses existen. Todos disfrutan y tienen orgías en una montaña mágica y a ninguno le preocupa un comino nuestra existencia.”
Bus Monoteísta: “Ninguno de los miles de dioses que se conocieron a lo largo de la historia de la humanidad existe… salvo el mío.”
Pues luego de mucho tiempo les vuelvo a escribir algo. Pues no lo tomen a mal, es que las últimas semanas han estado muy cargadas con cosas que poco a poco les iré contando.
Pero hay algo que no podía dejar esperar. Este fin de semana unos amigos me invitaron a hacer una caminata por los cerros de Villa María. Siendo sincero no tenía muchas ganas de ir. Había trabajado bastante esa semana y mis piernas me dolían, pero el compromiso estaba ya hecho y no quería dejarles plantados como en otras ocasiones.
Así que fui, sin muchas ganas, algo enfermo, pero fui.
Y déjenme decirles que fue una maravilla.
Es realmente algo espectacular la vista, el aire, fue algo inesperado… que me gustó muchisimo.
Acá les dejo un par de fotos más para que vean, hasta parece una parte del campo provinciano.




