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Tengo una ausencia residente. Con habitación propia, puertas púrpuras y óleos en las paredes. Una ausencia borracha de mis amores, que pierde llaves, y llega tarde los domingos por la mañana.

Vive en mi ventrículo izquierdo, el rebelde, el revolucionario. Latido cubano de los setenta, continua diástole actual, de Ché impreso en camisetas de 10 soles.

Mi ausencia es decorativa, sin autor, pero es mí ausencia.

Cuando salga, o tú llegues, mi ausencia no estará más. Ya está vieja y la dejaré en un asilo, con mi gato preferido, con sus medias más abrigadoras. Y será feliz.

Y al final de mis días, será una fotografía sobreexpuesta lo que me regrese a ella. Y será tus manos sobre las mías, tus lágrimas en mis mejillas, las que la desdibujen para siempre.

“When I was a kid I used to pray every night for a new bicycle.
Then I realised God doesn’t work that way, so I stole one and prayed for forgiveness.”

Bansky – Manifiesto

Un día de playa, de sol triste y de arenas negras. Mis manos no encuentran el sabor de tus sueños. Es arena, sólo arena ya lo que se escurre en mis dedos, en mis uñas cortas, en mi piel. Y pienso en ti.

Pienso que el murmullo del mar trae tus cuentos, quiero creer que el frío de las aguas será sometida por el cálido abrazo de tus piernas. Deseo y sueño con un sol que no es uno, sino dos; dos soles negros en un cielo blanco que protegen mis pasos y cubren mis senos.

Mis piernas trémulas recuerdan tu aliento, la brisa de tus fosas nasales. Y tus dedos. ¡Oh tus dedos! pierden cualidad humana y se internan en los poderes mágicos de lo subcutáneo, de lo intramuscular, en el tuétano mismo del alma. Respiro, una vez, dos veces.

Las noches pesan en mis párpados, como pesa tu pecho en mi espalda. Y la respiración se hace marea, inhalo, y estás ahí; exhalo y te abandonas en la selva de mis cabellos. Dulce prisionero de mis humores.

¿Dónde andas? en qué playa lejana, lejana de mí te encuentras. Mírame. Mírame una vez más, y dime lo que piensas. Que las sales volátiles del futuro no nos lleguen aún. Que las rocas ocultas del dolor no emerjan entre nuestros metatarsos. Que se hundan, abajo, muy abajo, tan abajo que esta tarde en la playa se haga eterna, que tus soles negros no se cierren nunca. Sólo calla y ven que mis latidos te extrañan. Que los rayos no calientan sin el aroma de tus palmas en mi rostro, sin lo profundo de ti en mí. Sólo calla y ven.

Y con los dedos pintaba estrellas, lunas y planetas en el espacio… sin saber que hacía sólo disfrutaba el estar ahí, el sentir sus deditos tocarse unos a los otros, tan sólo era un niño en el campo jugando a tener amigos, jugando a no sentirse tan solo, jugando tal vez a ser feliz.

Y sus dibujos eran su mundo, su realidad. En ellos podía ser un súper héroe, el chico más deseado del pueblo o el más adinerado, podía ser un ave o un ángel, podía ser una estrella, una galaxia… incluso una vez pudo ser dios, pero no sabía como dibujarlo.

Sus lienzos eran las brisas nocturnas, sus pinceles los recuerdos de vidas ya pasadas y sus pinturas…oh sus pinturas, eran sus lágrimas, miles de lágrimas guardadas en frascos de memorias, de fracasos… de amores perdidos.

Sentado al pie de su árbol, hoy al igual que ayer, como está todos los días desde que su aventurera alma decidiera volver a intentar una vida, y no es que no sepa que hacer… o que ya rendido su cuerpo esté. El calor de sus pasiones podría incinerar mil universos, pero él aún no lo sabe…

Es un niño apenas, un niño con las verdades en los labios, que aún oía el amanecer y veía los ojos de los cielos. Un niño que sentía el latir de la tierra cada vez que dormía. Pero también un niño que estaba olvidando… un niño que se sentía solo y esa soledad lo consumía, lo abrazaba y sofocaba, y él se entregaba a ese ser plateado y frío que lo acoge, que lo ama… es el primer abrazo que siente, es el primer amor que no abandona, la soledad.

Y vive con los ojos dormidos, y camina con los pies echados, y agarra con las manos entumecidas… y no siente nada. Y vive.

Y es que los dibujos no pueden ser eternos, la pintura se desgasta y descascara, los lienzos se secan y rompen, todo parece morir indefectiblemente, todo parece querer abandonarlo. Menos ella… su doncella plateada.

Ya llevan 3 vidas juntos, se conocen, no se aman… se necesitan. Él la abraza en sus días de melancolía, ella lo besa en sus cabellos y lo hace olvidar. Él le habla de la dualidad de los colibríes en el desayuno y ella le cuenta las preocupaciones de los cometas en la cena. Él la detesta con todas las fuerzas de su alma… ella también.

Niño con dolor de adulto, niño aún, niño que sacó una tarde sus lápices de color y dibujo a una doncella, una compañera echa de recuerdos, de lagrimas. Lo hizo a escondidas de su soledad, no quiere que ella se entere. Ya casi la tiene lista, sus cabellos son estelas y sus manos pétalos de azucenas. Aún no la terminado pero no puede esperar… ella ha llegado, ella está en casa y lo abrazará y besará y lo hará olvidar todo.

Corre hacia su pasado trata de verlo con claridad y buscar la perrilla para huir de esa casa que no dibujo, para huir de esa compañera que ya no desea, para huir por un segundo de ese papel que ya no quiere interpretar. Corre y no mira atrás, corre hacia su pasado pensado perdido, encontrado nuevamente… corre hasta su árbol y se sienta a descansar.

Ahora su plateada doncella lo espera paciente en casa, no es la primera vez que trata de escapar de si mismo, no es la primera vez que se cree libre de su soledad… él no lo sabe porque cada vez que regresa ella lo abraza, lo besa y lo hace olvidar todo. Pero ahora hay algo diferente, algo que soledad no sabe, él ha vuelto a dibujar, él ha dibujado algo que lo puede salvar, porque sólo sus dibujos son sus alas, porque en ellos puede volar cual alfombra mágica.

Y eso soledad no lo sabe.

Sentado al pie de su árbol, hoy al igual que ayer, como está todos los días desde que su aventurera alma decidiera volver a intentar una vida, él está recordando, él está sintiendo el latir de su corazón, él esta feliz. Y ya no lo olvidará.

Hace ya casi tres años conocí a un peruano residente en Canadá, Géminis es su nombre. Una gran persona, un loco, un soñador. Lógicamente un personaje como este tenía que convertirse en un compañero mío.

Luego de una primera visita al Perú allá por el 2006, volvió para trabajar conmigo en Ventanilla. Y ahora se encuentra en Villa el Salvador, trabajando con CIJAC un pequeño proyecto de teatro de intervención social con personas discapacitadas. Este proyecto no lo desarrolla solo, lo acompañan en su locura Pamela, mexicana; y Simón, canadiense.

El proyecto busca representar las múltiples dificultades que padecen las personas con alguna discapacidad en una ciudad como Lima que NO está diseñada de manera inclusiva.

El proyecto acaba a fines de mes con algunas presentaciones en el local de CIJAC, en las dos primeras presentaciones las reacciones del público fueron realmente impresionantes. Estaban conmovidos ante la manera tan clara y sensible en la que se presentó un día común y silvestre de Silvia (la prota de la historia).

Espero que luego que Géminis, Pamela y Simón regresen a sus hogares la semilla dejada por ellos pueda crecer fuerte y en un futuro cercano veamos más actividades culturales organizadas y protagonizadas por todo tipo de personas.

Las personas con discapacidad no quieren ayuda, ni apoyo. Sólo requieren que no olviden que SON PERSONAS y que como tales merecen el respeto de sus derechos. Y que no despierte sorpresa en nadie que se atrevan a vivir en vez de encerrarse y lamentarse de su destino.

Pues su fuerza y amor por la vida es tan, quizás más, grande que los miles de escalones que los separan del resto.

Si desean conocer algo más del trabajo de Impro´action pueden visitar su página web, o su facebook.


Pollito

Cargado originalmente por Adolfo Lara

Queda… que poco queda
de nuestro amor apenas queda nada
apenas mil palabras
Quedan…
Queda… sólo es silencio, que hace
estallar la noche fría y larga
la noche que no acaba… queda.

Sólo quedan, las ganas de llorar
a ver que nuestro amor se aleja.
Frente a frente, bajamos la mirada
pues ya no queda nada de que hablar…
nada…

Queda… poca ternura, y alguna vez haciendo
una locura un beso ya a la fuerza
Queda…

Queda… un gesto amable, para no hacer la vida
insoportable y así ahogar las penas
Queda…

Sólo quedan, las ganas de llorar
a ver que nuestro amor se aleja.
Frente a frente, bajamos la mirada
pues ya no queda nada de que hablar
nada…

Sólo quedan, las ganas de llorar
a ver que nuestro amor se aleja.
Frente a frente, bajamos la mirada
pues ya no queda nada de que hablar
nada…

Cuento cuidadosamente construido con ce:

Carmiña camellaba como cualquiera -clarifico concepto “cualquiera”: como casquivana, como confianzuda, como callejera- caminaba calles capitalinas contoneando caderas, cazando clientes. Consumía cigarrillos (Caribe), cerveza (Costeña), cápsulas (Cebión)… con cabello castaño claro, cuerpo con curvas, cara coloreada con cuantioso carmesí, cuello como cisne, corsé con cintas colgantes, cinturón cuero culebra, calzado cuero cocodrilo, carterón corroido con colores contrastados. Ceño cansado, cadencioso caminar… ¡completamente concupiscente!.

Caminando cazó cliente, cliente con carro (Citroën), camisa carísima (con cocodrilito), corbata (Capezio) costosísima, calzado (Corona) con colores clásicos, calcetines (Cordani), cumbamba con candado, colonia (Cartier) cautivadora, cara coqueta. Cliente con casamiento consumido, con complicaciones caseras consuetudinariamente compraba cariño callejero.Cliente cuestiona Carmiña… “¿Cuánto?” Carmiña comienza cuenta compleja, calcula: Carro, corbata, clase, categoría, capital considerable… “cincuenta” -comenta; cliente consulta cartera cuero color café… cuenta con cuidado, con cara codiciosa, comercia: “Cuarenta”, Carmiña consistente, canta: “cincuenta”… cliente convencido con costo cede: “Cincuenta, camine”.

Cliente conduce carro, ciudad capital, calles, cantinas… centro: carrera catorce con cuarta (cerca Candelaria), cuchitril currambero, Carmiña – cliente comparten coñac, conversan, cosas caseras, cosas camello, contexto colombiano, canallada cabecillas criminales, circunstancias crueles con ciudadanos comunes… -Cinco coñacs. Comentan condiciones contrato: coito corto, cero cóleras, cero cachiporrazos, cero cocaína, compensación cumpliendo complacencias. Cliente consulta constantemente cronómetro… ¿Cuándo comenzamos cuchi-cuchi? Carmiña con calma, consume colilla, comenta: “Camine”.

Cuarto con cenefas cursis, cortinas cochinas, claraboyas curiosas con claroscuros, cuadros convencionales, catre colosal. Cliente consume cápsulas catapultadoras… Cliente cauteloso colocase condón. Carmiña con certeza comienza camello cabalgando cliente, – ¡cliente contentísimo!- Carmiña cumpliendo cabalmente con camello componeCamasutra completo (camasutra con ce… colombiano, claro): Carretilla, cuna, cabalgata, columpio, cucharita, caricias… ¡cuanta cochinada conocida! -correcto: Camasutra completo-. Cliente campante… Cúspide, cumbre, cima, cresta, caudal, corriente, cascada, cataratas… cataclismo… culminación, clímax… cansancio.

Cliente convulso ciertamente complacido, cancela Carmiña cien. Cada cual comienza confianzudamente colocándose cucos, calzoncillos, calcetines, camisa, corbata, calzado, carteras, Cliente carro, Carmiña calle…-¡Catástrofe compañeros!. Condón construido Corea con cero calidad, con cráter contraproducente, cavidad capullo, causa concepción casual. Carmiña concibe criatura. Carmiña como condenada, comienza calvario con crianza… Carmiña colérica, crispada, contrariada cede criatura.

Calixto criado con comadrona. Calixto con cutis claro, cabello castaño consonante con cabello Carmiña. Crece: cuatro, cinco, cuando cinco colegio, cuando colegio: cuadernos, crayones, columpios, cuentos, colombinas… colegial concentrado, caritativo, comprensivo, colega carismático, colaborador con cada compañero.

Calixto crece. Cuando Calixto catorce conoce Carlota; Carlota, cuarentona cuidadosamente conservada, circunvecina, ciclista compulsiva, cero cigarrillo, cabello con canas coloreadas, cuerpo celestial comparado con culicagadas, -cuarenta calendarios, calurosos… calientes… ¡candentes!- cuchibarbie coquetona; conoció crecimiento Calixto. Carlota continuamente codició cuerpo, cara, castidad Calixteña– cazadora curtida, comienza conquista Calixto. Calixto cándido come carnada. Comparten cópula.

Consumada circunstancia carnal, Carlota culpable confiesa Calixto: “Conocí Carmiña… ¡compañeras camello!… ¡camaradas!… ¡compinches!… Cuando camello concedía comodidades, compañeras ciudades como Cali, Cartagena, Cartago, Cúcuta… Colombia completa”.Calixto consternado: “¿Cómo? Carmiña casquivana, callejera, cuquifloja, culipronta…” Calixto confundido consulta clarividente: Cassandra (Carácas con cuarenta). Cassandra concentrada consulta canica cristal “Calixto, ¡Calamidad Celestial! -comenta- confirmado, concebido casualmente”.

Calixto con congoja, considérase cucaracha canequera: Clama confundido contemplando cielo: ¡Cómo! ¿cómo?, ¡concebido con cliente! ¿Cuál?… ¿Constructor? (corroncho) ¿Carnicero? (cuchillero) ¿Conductor? (cretino) ¿Cura? (cachondo) ¿Contador? (cicatero) ¿Canciller? (corrupto)… cualquier ciudadano… ¡Caray!, ¡Carambolas!, Cáspita, ¡Carachas!… ¡Carajo!

Calixto consternadísimo, camina cabizbajo. Colapsa.

Concluye cruelmente contrato cósmico… consumiendo cianuro.

Cuento continuará… (Carlota carga cigoto).

Cuento craneado: Carlos

————————————-

Copiado cuidadosamente

Canción: Her Morning Elegance

Autor: Oren Lavie

Hoy recordé mi nacimiento, recordé que lloré y ahora entiendo el por qué.

Cuando no existía, no sufría, no lloraba, no reía ni cantaba; no sabía lo que era el dolor ,ni el amor, simplemente no era nada, ni nadie. Ahora recuerdo que lloré porque comprendí que a partir de ahora, a partir de este momento tendría que ser algo y alguien.

Que pesado contrato existencial con un pequeño ser indefenso, firmé sin leer este pacto terrenal, sin saber que me comprometía a vivir, a sentir y a morir.

Son cláusulas inviolables que me obligan a comer y a vestirme, que me obligan a hablar y a bañarme con agua y con jabón. Recuerdo que lloré y ahora entiendo la razón, me miro en el espejo y veo a un ser que no soy yo, veo al ser que el contrato exige que sea, me pide que sea un ser humano aunque yo no lo quiera, me pide que sea amable o cruel, que ame y que odie, que viva y que al final muera… aunque yo no lo desee,.

Recuerdo el día que nací y recuerdo que lloré, y ahora entiendo por qué.

Estupendo como siempre…  Hasta la vista, Vista.

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  • Simon Cowell Crying!!!! Ni Paula pudo consolarlo... http://bit.ly/1MnVqp Enviado 1 hour ago
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