Camino a mi casa veo mi ciudad con ojos de extranjero.

El bus salta por los huecos en el pavimento. El polvo invade mis fosas nasales y cubre mi piel con un invisible velo de suciedad a la cual estaba extrañamente acostumbrado. Veo gente caminar sin vida en los ojos, una envoltura de galletas sale por la ventana sorteando mi cabeza. Una señora con niño pequeño que está sentada a mi lado me mira despreocupada y sigue amamantando a su pequeño. La envoltura cae y se pierde entre una botella de plástico y cáscaras de alguna fruta indescifrable ahora.

Suspiro…

El cobrador llama. Las personas se tambalean con el ritmo de un motor ruidoso y yo giro hacia la ventana otra vez. Confundido por la Lima que veo dentro del vehículo y la que está afuera. Adentro una Lima sudorosa, con olor intenso y repugnante, ignorante de civismo, carente de dignidad.

Afuera una Lima cambiante, construyéndose, engañándose. Con carteles que hablan con orgullo de maquillajes en cemento; de aguas que se iluminan con la sed de un desierto; de caminos que se alargan pero que no unen a nadie.

Lima, mi Lima querida y adorada…  …otro suspiro…

En las noches la brisa marina me relaja y me aleja de estas cavilaciones torturantes, puedo dormir feliz. A la mañana habrá más tiempo, más nubes, menos sol, menos ojos, mucha gente y pocos seres humanos.

Mañana, será mañana el día en que mi pobreza me tiente y quiera que crea que todo está bien. Mi pobreza me ensueña y yo quiero ser pobre para no ver, para aceptar, para no indignarme.

Soy pobre… …suspiro…

Amigos y amigas, mi larga ausencia en este blog se debe a que estuve bastante liado con los preparativos de los que será el día más importante de mi vida. Mi matrimonio.

Sólo espero que el próximo 05 de enero puedan acompañarme en lo que será la fiesta del año. ¡Creánme! Ya me estaré comunicando con mis amigos cercanos para las invitaciones.

Un gran abrazo. Acá les dejo el parte en digital.

Mamaaaa…. ¿mama?

Una de mis series favoritas, Glee. Y esta canción que me encantó, simplemente es perfecta.

 

… dame un beso de despedida, estoy desafiando la gravedad…

Si hay dos ojos que perciben el reflejo de luces, oídos que reciben resonancias, un cerebro que interpreta, por qué las personas no oyen ni ven. Si tienen los instrumentos por qué no producen música, por qué no notan todo lo que está a su alrededor.

¿Es quizás que esos ojos y oídos no existen? Que existen personas incompletas, fallidas biológicamente, que poseen el instrumento pero carecen del cableado emocional que une lo que ven con lo que sienten. Que permite sentir asco y vergüenza, que une a la dignidad con la nariz, y tu coraje con la piel.

Veo cuerpos funcionales y otros que no. Y no me da pena. Veo personas sin vergüenza, pisoteadas y mendigas de honor. Mi alma llora.

Tengo ojos y quisiera no ver, no verte suplicar por un pan, no ver a esa madre parir su tercer hijo en la puna, no ver a ese empresario venderse, no ver a ese hombre escrudiñar la basura con los perros, quisiera no ver hombres humanitarios, no ver mujeres reivindicando, no ver y no ver, pero mi cableado no tiene fallo.

Las mañanas nerviosas me reciben, y mis pasos marcan el ritmo de mi alegría. Tengo miedo a temer vivir en este mundo, tengo miedo a que este mundo me quiera también a mí.

Uno sueños con el futuro, hablo de paz y veo los sonidos de las almas soñadores. Pienso y pienso y no comprendo como hay tantos que respiran, y no anidan este sufrimiento. El dolor de la alegría, el olor de amor, de amor eterno.

En mi telar trabajo sin cesar por producir un abrigo polar que tapar pueda el hablar sin pensar. Jugar y jugar, y me divierte el pensar que tú no lo comprendes, es normal, tú eres normal, y yo soy el ademán de un dios que ya descansar pidió a su majestad, la humanidad.

Estoy tejiendo algo nuevo, un huevo sin fuego, con ruego tiento que no salga luego un ave tosiendo, un pollo corriendo, un mundo muriendo. Es un huevo, nada puedo lograr con él, sólo el empollar y ver si cacarear enseñar a un reptil lograré o aletear a una serpiente, perderé.

Ya es tarde y la jornada acaba, las agujas afilarse deben, cloridio para ojos penetrados, putas del taller, putas tristes, sin curvas, sin honor, frías de corazón, frígidas de pasión.

El tejido está sin acabar y hoy dormiré sin ver el ovillo, lo dejaré en el piso, junto a los retazos de un trabajo anterior, era un pequeño olvido que dejé para después. Ahora a dormir.

Hace semanas que este espacio no recibe actualizaciones constantes, esto se debe a una gran carga laboral, una gran flojera mental y unas noches sin sueños que inspiren suspiros.

Ayer se celebró  el aniversario de la escuela donde trabajo y preparé con los niños de primaria un teatro negro y un baile. Con los de secundaria un mash-up poético. Todo salió muy bien, pero mínimo me habrá costado un par de años de mi vida y juventud.

EL nivel de stress que se puede alcanzar minutos antes de las presentaciones es tal que si no me desmayé o maté a alguien es por puro milagro.

Es que es tan lindo enseñar, pero si rompen el traje una vez más ¡¡¡se los engrapo en la piel!!!

Un análisis de obligada lectura encontré vía twitter de Estrategia y negocios, sobre los cambios que sufre las estructuras sociales a raíz de los progresos tecnológicos y cómo se hace necesario una transformación de los sistemas educativos para, realmente, ofrecer una educación para la vida.

Educación para la vida

Se ha vuelto una perogrullada decir que nunca antes en la historia hemos vivido el ritmo de cambio que estamos experimentando en todas las facetas de la vida humana. Estos cambios están influyendo en la forma de comunicarnos, de crear, disfrutar y relacionarnos como personas.

Las empresas están reaccionando cada vez con mayor rapidez a ellos, tratando de entender cómo pueden beneficiarse y cómo pueden aprovecharse de estas tendencias. La actual es una verdadera “revolución ciudadana” en el sentido de que la interacción de millones de seres humanos está generando consecuencias no diseñadas de antemano.

Más lentamente que las empresas, los gobiernos aún están buscando incorporar estas tendencias en sus programas y operaciones. Mientras tanto, ¿qué ha pasado con la educación en todo el mundo y, en particular, en América Latina? La respuesta es: no mucho.

La gran extensión del cambio es la provisión de tecnología de comunicaciones en el aula que, sin duda, apoya en forma importante el proceso educativo, pero no ha habido una “revolución” paralela en la forma en que preparamos a nuestros niños y jóvenes en el mundo.

En una reunión de la Global Education Initiative del World Economic Forum discutía con varios CEO y altos ejecutivos de empresas de todo el mundo cuáles serían las características del adulto joven del siglo XXI que los harían exitosos profesionalmente.

La lista era muy interesante: pensamiento estructurado y crítico, ética de trabajo, creatividad, empresarialismo, capacidad de trabajo en equipo, tolerancia y ojalá gusto por la diversidad, conciencia del mundo que los rodea (a escala global) y liderazgo.

El grupo incluía a representantes de empresas de una gran diversidad de industrias y países y el consenso era impresionante. Y, según ellos, aplicaba tanto a graduados de educación universitaria como de colegio (educación secundaria) para la base de sus empleados técnicos. ¿Y el contenido? ¿No querían buenos ingenieros, buenos ingenieros de sistemas, etc., etc.?

El consenso era que una disciplina profesional era importante en cuanto proveyera lo mencionado anteriormente, pero que las tecnologías hoy en día cambian tan rápidamente que, aún graduados de las mejores universidades, requieren un constante entrenamiento en sus lugares de trabajo.

Tampoco se discutía el “conocimiento” entendido como información acumulada en la memoria; es un hecho que este sea tan masivo que más bien requiere tener acceso a innumerables fuentes de información que están, por otro lado, cada vez más accesibles en tiempo real.

Reconozco que el perfil propuesto por empresarios y ejecutivos responde únicamente al elemento de productividad de la educación del ser humano; este, a su vez, también es un miembro de la sociedad, un ciudadano de su país y del mundo.

En esto también se está experimentando un cambio sin precedentes; mientras un sinnúmero de medios de prensa tradicionalmente poderosos enfrenta malos prospectos de sostenibilidad, la visibilidad de los individuos ha alcanzado niveles impensables hace una década.

Yoani Sánchez, una mujer cubana de 33 años, fue distinguida por Time Magazine como una de las 100 personas más influyentes en el mundo, gracias a sus reportes sobre la vida en la isla a través de su blog Generación Y.

Ritmos y ajustes

En realidad, es comprensible que no estemos cambiando la educación al mismo ritmo que cambian los sujetos de ésta (nuestros niños y niñas, adolescentes y adultos jóvenes), porque por primera vez ellos dominan este cambio de una forma que los adultos apenas comenzamos a estudiar y entender.

No es solo que nuestros hijos adolescentes y preadolescentes pueden configurar nuestros equipos de cómputo o teléfonos celulares mucho mejor que nosotros; en realidad, ellos acceden a un mundo de interacciones que para nosotros son incomprensibles y muchas veces inaceptables.

Por ejemplo, nos parece inaudito que una relación con alguien a quien nunca han visto físicamente se considere una amistad real (o peor, la base para un matrimonio, como ocurre con alguna frecuencia). Hasta su percepción de la realidad es diferente.

Yo personalmente he oído a preadolescentes que creen que saben jugar tennis porque obtienen altos puntajes en un juego de Wii. Por supuesto que están equivocados, por lo menos por ahora, hasta que el U.S. Open se juegue en consolas de Wii en vez de usar raquetas, bolas y sea en una cancha real.

Y no necesito profundizar en la capacidad de multitasking que es característica de cualquier persona nacida después de 1995.

Los expertos en cognición insisten en que perdemos capacidad de profundización en la medida que hacemos (o tratamos de hacer) varias cosas a la vez. Es posible y es hasta lógico, pero la realidad es que rara vez uno encuentra adolescentes haciendo una sola cosa a la vez.

Tal vez la esperanza está en que estas nuevas generaciones (y Millenium y las que siguen) comiencen a contribuir al diseño de un nuevo paradigma de educación. De hecho, algunos adultos jóvenes y no tan jóvenes comienzan a estudiar y entender esta realidad.

Proyectos como el Digital Youth Research en Berkeley (http://digitalyouth.ischool.berkeley.edu/) y el Lifelong Kindergarden en MIT Media Lab http://www.media.mit.edu/research/groups/lifelong-kindergarten están creando conocimiento que poco a poco va cambiando los paradigmas que utilizamos en la educación para el futuro.

Más vida, más educación

Un último factor que, en mi opinión, va a cambiar el paradigma de la educación en el siglo XXI es el cambio en la esperanza de vida de la población mundial. Va a ser mucho más común, para quienes nacieron alrededor del cambio de siglo, llegar a la edad de 100 años.

Eso significa que, muy probablemente, su edad de retiro se va a aplazar más allá de los tradicionales 65 años y, por tanto, la vida productiva de una persona va a incluir más de cinco décadas.

Esto, junto a los fenómenos de cambio tecnológico, probablemente va a derivar en un sistema educativo con un componente mucho más grande de educación continua. Es imposible que el entrenamiento que un adulto joven reciba en el 2010 siga siendo vigente en el 2040 o 2050, cuando esa persona esté a mitad de su vida productiva. Esto refuerza el cambio en el rol de la educación formal en la etapa temprana de la vida de un ser humano.

Mientras los países desarrollados enfrentan estos retos, en América Latina la educación está, en gran medida, estancada. La última gran revolución educativa en América Latina ocurrió hace un siglo, con la secularización de la educación en todo el continente.

El paradigma dominante sigue siendo fundamentalmente el mismo, los países más avanzados están enfatizando la enseñanza de matemáticas (disciplina muy valiosa para el desarrollo de pensamiento lógico estructurado) y del inglés como segundo idioma.

El acceso a tecnologías de información en el aula aún es incipiente, aunque hay esfuerzos importantes para hacerlo masivo en varios países. Sin embargo, en su gran mayoría, ese nuevo acceso sirve como apoyo a pedagogías del siglo pasado y, en algunos casos, de hace dos siglos.

Instituciones con recursos proveen acceso a plataformas de cómputo y acceso a Internet, pero no como palancas para el desarrollo de la creatividad, la innovación y la conciencia de una ciudadanía nacional y global.

Existen varios esfuerzos para cambiar esta realidad. El programa Preal, que promueve la reforma educativa en América Latina, ha propuesto un sinnúmero de cambios y mejoras que cambiarían nuestros sistemas educativos, pero en la vida real estos requieren superar obstáculos de otro tipo.

En todos los países, sin excepción, donde he tenido la oportunidad de discutir esfuerzos para cambiar la educación, el mayor obstáculo es político, la resistencia al cambio liderada por los sindicatos de maestros, en muchos casos afiliados y apoyados por un partido político. Esta resistencia no es representativa de la actitud de los maestros a nivel individual.

En proyectos del Incae en El Salvador y Costa Rica hemos tenido la oportunidad de observar la anuencia e incluso avidez de los maestros para cambiar la efectividad de su gestión. Cuando la comunicación y el involucramiento son eficaces, los educadores se convierten en líderes del cambio educativo.

Apurar el paso

El tiempo está en contra de nuestros esfuerzos regionales. Aumentar años de escolaridad toma décadas y muchos recursos. Obviamente, es necesario mantener esos esfuerzos pero, mientras eso ocurre, nuestra población sigue en desventaja para atraer inversión que genere empleo de mayor productividad e ingreso.

Es necesario desarrollar, en forma paralela y muy agresivamente, programas de capacitación en el trabajo y de capacitación técnica para que los adultos que ya no van a reinsertarse en el sistema formal de educación puedan aumentar sus habilidades y optar por mejores posibilidades laborales.

Programas que desarrollen destrezas o conocimientos específicos pueden tener un gran impacto en la empleabilidad de nuestra fuerza laboral. Un ejemplo evidente ocurre en el turismo, donde poseer un manejo básico del inglés provee acceso a oportunidades laborales de todo tipo (por supuesto, según las demás capacidades de la persona).

El reto del cambio educativo para nuestra región tiene que ser un proyecto de país y no una tarea solamente del gobierno. Los empresarios deben involucrarse, en primer lugar, porque son directamente beneficiados con el producto del sistema educativo, pero también porque, desde el punto de vista de producción, son las empresas las que conocen en forma precisa y anticipada los requerimientos de habilidades de la fuerza laboral.

Los empresarios también poseen recursos, más allá del dinero, que pueden apalancar fuertemente la gestión del sector público. En un ejemplo que conozco personalmente en Costa Rica, un grupo de empresarios organizados en la Asociación de Empresarios para el Desarrollo (AED) gestionó una mejora operativa para las escuelas públicas, el cual tiene el potencial de liberar hasta el 30% del tiempo de los maestros, pues antes se empleaba en cumplir labores administrativas.

A través de un programa en coordinación con el Ministerio de Educación Pública y los sindicatos de maestros, están impulsando la adopción de un sistema de software cuyo desarrollo fue financiado por dicho grupo de empresarios y permite alcanzar esa enorme eficiencia.

Si hay un tema que deberíamos tomar como agenda nacional, independientemente del sector al que pertenecemos o de las inclinaciones políticas personales, es la educación.

Sin un cambio cualitativo importante en la próxima década, la brecha entre nuestra región y el resto del mundo se puede expandir y nuestra capacidad de competir, y por tanto de generar una calidad de vida mejor para nuestros habitantes, se puede ver seriamente disminuida.

Ojalá tomemos incluso una posición regional en este tema. Existen economías de escala en el desarrollo de innovaciones pedagógicas, y la inversión en una región como Centroamérica, unida, podría hacer la diferencia necesaria para crear paz y prosperidad para todos.

                                                                                              Rector del INCAE

Empezando esta semana de Halloween les dejo una de mis canciones favoritas de una de mis peliculas preferidas “The Nightmare before Christmas”. Disfrútenla.

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