Estas últimas semanas he estado bastante ocupado con mis enanos en el colegio. Además de las fechas cívicas, se suma una salida al teatro y el día del maestro.
De estas últimas dos actividades quiero hablarles.
Fuimos la quincena de junio a ver “El mago de Oz” en el teatro municipal de Surco. Una amiga mía actúa en la obra y me avisó del evento. Realmente fue una experiencia lindísima. La música, las interpretaciones, todo te atrapaba en un momento mágico de alegría y diversión. Me imagino que para mis nenes ha sido algo aún más maravilloso.
Mis alumnos disfrutaron tanto del espectáculo que querían volver a verla. Lo gracioso es que querían que YO estuviera con ellos cada vez que vinieran a verla. Les dije que volveríamos al teatro, pero cuando se ponga una nueva obra (posiblemente “Aladino” según mi amiga).
Otro bonito momento que pasé fue la actuación que organizaron los alumnos por el Día del Maestro.
Sin palabras realmente. Me encantó todo lo que hicieron. TODO.
Hace unos días ya que pasó, pero para mí sigue siendo algo tan díficil de creer, de aceptar. Podrán pensar que es una exageración y que existen cosas más importantes que la vida de alguien que nunca viste, que nunca conociste, etc.
Pero no es así. MJ fue parte de mi vida. Fue gracias a sus canciones y creativos vídeos que me interesé en el inglés, que descubrí la diferencia entre un artista talentoso y un cantante entonado. Fue MJ el que introdujo en mi memoria imágenes que aún ahora influyen en mi concepción de la vida.
Su música llena de amor, de mensajes de un mundo unido y respetuosos de la naturaleza es el soundtrack de mi vida.
Una muerte que enluta no sólo estos días; enluta mi pasado, mi presente y mi futuro.
Adiós mi querido maestro musical. Adiós.
Les dejo uno de mis vídeos favoritos (les podría poner cualquiera) no lo veía desde niño:
…perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…
Qué difícil es perdonar, pues para ello necesitas tener una humildad tremenda. La humildad para reconocer que el ofensor no es un ser extraño al género humano, como muchas veces los noticieros lo dibujan, sino la expresión de lo más bajo que uno mismo puede llegar a ser.
Y justamente por eso les odiamos y rechazamos. Porque nos demuestran los niveles de podredumbre mental que podemos llegar a alcanzar, y claro, nuestro mecanismo de defensa se activa y pasan de ser seres humanos que cometieron un error en “salvajes”, “inhumanos”, “bestias” y demás calificativos semejantes.
Cómo perdonar sinceramente si nos creemos superiores al ofensor. Cómo sentir paz interior si pensamos que hacemos un favor o, peor aún, cumplir una obligación al perdonar al otro.
Sólo cuando nuestro corazón esté tranquilo y en armonía con la vida es que podemos ver las cosas en una perspectiva mayor. Que al ver la inmensidad de las cosas actuaremos midiendo nuestros actos y palabras por saberlos peligrosos y limitados de conocimiento.
Mi primer amor tenia los ojos redondos y oscuros, llenos de silencio y de sensualidad. Mi primer amor tenía 15 años, y yo 12; y sus manos pequeñas abrazaban mis dudas y las entregaban al olvido. Era una traviesa que no dudó en ignorar mis propuestas de amor y mis suspiros al viento. Nombre italiano que no olvidaré, besos detrás de los salones del colegio, en la noche, sin ojos avizores, sin credibilidad.
Mi primer amor me abandonó cuando vacilé y le dije que no me gustaba la salsa. Se fue con un niño de blanco, un niño mayor de 15 años.
Mi segundo amor tenia los dedos cortos y la inocencia perdida, niña que me hizo hombre, hombre que se hizo niño. Mi segundo amor fue un amor de mar y olvidos, de encuentros desencontrados y de parques húmedos, solitarios, escurridizos. Un amor que olía a pan de mañana, a fresco, a rocío de verano. Mi segundo amor cogió mi hombría y la hizo suya, con sus dedos de bebe, con sus labios de mujer, con sus cabellos oscuros como fosas marinas.
Mi segundo amor no me dejó, mi segundo amor fue abandonado al lado del camino. Mi segundo amor me dijo: “te odio”.
Mi tercer amor se llama Ángelica.
Mi cuarto amor me hablaba en inglés. Un amor rápido y doloroso. Mi cuarto amor preparaba el desayuno, diligente, pudorosa, dietética. Leía de noche y pagaba las entradas. Un amor profundo, aséptico, con olor a alcohol y a paño húmedo. Así terminó mi cuarto amor. Sin herida sangrante, un corte sano, adulto, indiferente.
Mi cuarto amor desapareció y me dejó con una foto de un pollo huérfano.